Camino al Congreso Slow Food y Terra Madre 2026
Mientras se prepara el Congreso Internacional de Slow Food y Terra Madre 2026 en Turín, el presidente de Slow Food, Edward Mukiibi reflexiona sobre las personas y los lugares que han dado forma a su comprensión del significado de un sistema alimentario bueno, limpio y justo. Y explica que las comunidades quieren un liderazgo moldeado por el trabajo real sobre el territorio, capaz de llevar experiencias vividas a los procesos de toma de decisiones globales. Por eso, Mukiibi propone que en los meses previos a estos eventos, nos comprometamos en aprender de las realidades que nos inspiran: agricultores, pescadores, líderes indígenas, cocineros, estudiantes y comunidades que, a través de su trabajo diario, nos muestran lo que los sistemas alimentarios del futuro deben encarnar. Porque Terra Madre 2026 será "la celebración de un movimiento que se fortalece cada vez que escuchamos, aprendemos y caminamos juntos".
Filosofía del Slow Food
La comunidad que integra este movimiento en el mundo comparte una noción de calidad de los alimentos basada en tres principios:
- LIMPIO: producción y consumo de alimentos que no perjudiquen al medio ambiente, el bienestar animal ni la salud humana.
- BUENO: alimentación sabrosa y fresca de temporada que satisfaga los sentidos y forme parte de la cultura local.
- JUSTO: precios accesibles para los consumidores y justas retribuciones para los productores.
Aspiran a que todos podamos acceder y disfrutar de una comida buena para nosotros, para quienes las producen y para el planeta.
Slow Food Mar del Plata defiende la biodiversidad en la oferta alimentaria, impulsa la educación del gusto y acerca a los productores locales. Es por esta razón que cada año desarrollan distintas estrategias para poder mostrar la red de productores y emprendedores locales que promueven el Slow Food. Es así que en diciembre del 2025 realizaron el evento Sembrando el Futuro y dieron a conocer los establecimientos que participaron orgullosos de mostrar su identidad regional y sobre todo marplatense:

Crumble Bakery (San Juan 540): elige trabajar con los sabores reales de su propio territorio. Crumble hornea y además cuida, respeta y visibiliza el valor de quienes trabajan la tierra y transforman sus frutos. Como lo hace en cada medialuna rellena con dulce de leche de
Guatán y la mermelada artesanal de frambuesa elaborada por
La Seño, dos productores que sostienen, con paciencia y oficio, la biodiversidad y la economía local.

Agua Marga xocoatl (Alem 3116): En el marco de la Semana Sembrando el Futuro presentaron productos de elaboración propia que expresan identidad y territorio, elaborados con ingredientes provenientes de una huerta que practica agricultura regenerativa y que representa de manera ejemplar los valores de una comida buena, limpia y justa. Asian Huerta es una Finca Slow comprometida con la biodiversidad, las semillas locales y una producción que cuida la tierra y a quienes la cultivan bajo la mirada de
Luz y Sole y Euge Krause. Gracias a esta alianza, Agua Marga presentó Gajos de naranja confitados en su jugo y jugo de remolacha. Nibs Perú tocache.

Fuerza Madre (Jujuy 1639), una cocina que elige todos los días honrar el territorio y se sumó con una propuesta que habla de raíces, trabajo y comunidad: panes de masa madre, harinas nobles y una cadena de valor que empieza en quienes cultivan y elaboran la materia prima (como
Granja La Piedra, Cinco Surcos, Brotes MDP y
Dulces Chimbote) y termina en cada mesa que encienden. Porque cuando una panadería decide trabajar con producto local está defendiendo biodiversidad, oficios y una manera más justa de alimentarnos.
Maraña pastelería / pizzería (Bolivar 4252), una cocina que elige el camino lento: el del territorio, los productores y los sabores que nacen cerca. En la Semana de Sembrando el Futuro, Maraña presentó la Danesa con frutillas realizada con huevos de
Pago Lindo y frutillas de Carmencita con logística de
Che Verde, volviendo a recordar que cocinar es un acto de responsabilidad, que cada plato puede ser un puente entre quienes trabajan la tierra y quienes la disfrutan en la mesa.
Nina (Olavarría 2530): Nina pasticceria presentó una Tarta de queso y yogur elaborada con productos de Granja La Piedra, un gesto simple y potente que refleja el valor de trabajar con ingredientes frescos y cercanos.

Merci Coffee Dealer (San Lorenzo 1341 MdP y en Playa Club en Miramar) presentó dos danesas que expresan identidad local en cada capa: la Danesa de cacao elaborada con masa de cacao, praliné de almendras, pastelera y frambuesas frescas de
Cinco Surcos; y la danesa de pera de Miramar con pera de Miramar de Feria Verde, queso de cabra de
Granja La Piedra, miel de Luna de Miel y brotes de Brotes MDP. Preparaciones que conectan a consumidores con su territorio, fortalecen economías locales y muestran que una pastelería también puede ser un puente hacia la biodiversidad y la buena alimentación.
PaNpa (La Pampa 1898) elige trabajar con harinas orgánicas de
Monte Callado, Tandil y productores locales (
Lácteos La Cucharita,
Granja La Piedra,
Miel Kinturray), respetando el origen, la biodiversidad y el trabajo del territorio. Y mantiene un compromiso que admiramos: cocinar en el día lo que se vende en el día, honrando el tiempo, el oficio y la calidad real.

La cocina de
Dinette maison française (Alvarado 1702) refleja lo que Slow Food defiende: sabor real, respeto por el origen y una forma más consciente de alimentarnos en sus presentaciones del Tostado chevrette con queso de cabra de Granja La Piedra, cebollas caramelizadas con vino blanco, pan de miga casero, miel picante de
La Colmena de Cristal y Brotes MDP; y el Spicy english muffin casero con palta cremosa, huevo a la plancha,
Brotes de Matías y papas
Gauchitas; y café
Borana. Sembrar el futuro también es elegir mejor, apoyar lo local y celebrar lo que nace de la tierra.
El emprendimiento marplatense
Brotes, que abastece a muchos cocineros de la región fue nombrado en 2025 por Slow Food International como la segunda Finca Slow Food de Argentina. El proyecto, encabezado por Matías Dugnani, lleva 9 años dedicados al cultivo de brotes, flores comestibles y hojas y hortalizas baby. Esta distinción reconoce su compromiso con la producción de alimentos "justos, limpios y sanos".
Slow Food también otorgó a Asian Ghetto el sello Slow Food Farm por el trabajo que están realizando en Asian Huerta.
Asian Ghetto (San Lorenzo 2991) fue el primer restaurante de la ciudad en proveerse de su propia huerta agroecológica y biodinámica, donde cosechan la materia prima base de su cocina estacional, de la mano de la cocinera, agricultora y docente
Maria Eugenia Krause.
Nada es casual: cada estación guía, cada productor inspira, cada ingrediente cuenta una historia. Desde
Slow Food destacan estos gestos coherentes: elegir productores que cuidan el suelo, respetar los ciclos de la naturaleza y transformar cada producto en una oportunidad para sembrar el futuro.

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