La ONG Surfrider Alienta a Proteger el "Turismo de las Olas"


Charla "Defendamos nuestras playas"
a cargo de la ONG SurfRider

Viernes 10 de junio de 2016
16:00 horas

Disertación a cargo de Gustavo Huici
-Director Ejecutivo de Surfrider-

Abierta a toda la comunidad.

Invita: el Programa Amartya Sen

La exposición tiene como propósitos divulgar el trabajo de Surfrider Argentina
y generar un espacio de encuentro para aquellos que deseen colaborar
con la preservación de nuestras costas y rompientes.

Foto: Pintura Delia Eyras

Facultad de Ciencias Económicas y Sociales
de la Universidad Nacional de MdP
D. Funes 3250
Mar del Plata

Sobre Surfrider

Surfrider Argentina es una ONG dedicada a la preservación, restauración y rehabilitación de los ecosistemas costeros a través de la conservación, la educación, el activismo y la investigación. Nació en 1984 en Estados Unidos por un grupo de surfistas que vieron como se degradaba día a día los lugares donde practicaban su deporte, ya sea por las estructuras que alteraban la dinámica costera, por la eliminación de los pasos públicos, por la creciente contaminación de las aguas y en consecuencia por la desaparición de los escenarios naturales para la práctica del surf que utiliza las olas como soporte para realizarlo. Hoy se encuentra en los principales países del mundo con alta conciencia ambiental costera y en nuestro país desde el año 2002.

El valor de las Olas

Bajo el cielo nada es más suave y flexible que el agua. Pero para atacar lo fuerte y lo sólido nada es mejor. No tiene igual. Lao Tse (Filósofo chino, fundador del Taoísmo. Año 600 A.C.)

Las olas se producen por la acción del viento al soplar sobre la interfase entre la atmósfera y el mar y es energía que se traslada por el océano en forma de ondas que al llegar a la costa y sentir el fondo rompe formando olas. Pueden existir ondas en la interfase entre dos masas de agua de diferente intensidad en el interior del océano y son llamadas por los oceanógrafos como ondas internas. Existen también las olas de marea que se forman por la atracción gravitacional entre la luna y la tierra sobre los océanos, y también las formadas por la actividad volcano-sísmica, mejor conocidas como Tsunamis.

Lo que consideramos, en casos extremos, como un enemigo del paisaje ribereño o costero, y que puede llegar a comprometer la integridad de la propiedad privada o pública (puertos, espigones, balnearios o viviendas) es en realidad la manifestación de un proceso natural que acciona sobre la superficie oceánica desde el origen mismo de nuestros mares.

Las olas son vida: Oxigenan el agua. Sin ellas no existiría la variedad biológica existente en nuestros océanos (por eso las aguas estancadas, en reposo, son pobres en oxígeno y en biodiversidad) y conjuntamente con las mareas y las corrientes costeras crean, transforman y esculpen en forma constante desde que el mundo es mundo, aquello de lo que todos nosotros disfrutamos: nuestras playas.

El movimiento ondulante de las aguas oxigena nuestros mares, lo cual permite la proliferación de toda la cadena alimenticia que sustenta la vida marina,(desde los organismos unicelulares, el fitoplancton, el zooplancton, algas, otros tipos de vegetación acuática y una impresionante variedad de peces y moluscos, reptiles y mamíferos marinos hasta llegar a los cetáceos, entre los que se encuentran los animales mas grandes del planeta). Ejemplo: la costa de Perú, que posee una de las cuencas pesqueras mas importantes del mundo, deben su éxito biológico al gran nivel de oxigenación y la poca o nula intervención en las corrientes costeras por parte del hombre, lo que ha sido una fórmula exitosa tanto para la práctica del surf como para las industrias dependientes de las cosechas de algas y las capturas ictícolas y de moluscos.

Las olas, además, son las “limpiadoras” de las costas y los mares. Los detritos, la polución y todo tipo de desperdicios, son degradados, en un alto porcentaje, por acción de las olas, las mareas y las corrientes marinas, hasta ser reducidos a sus componentes básicos. Generalmente se asocia a las olas con destrucción, peligro y amenaza. Sin embargo, debemos darle importancia a la protección de las rompientes y al ambiente costero por el valor social y económico que tienen para las comunidades balnearias.

Debemos tomar conciencia sobre la importancia de estos lugares para la multimillonaria industria de la ola. Con una participación global de alrededor de 20 millones de personas, parece increíble que todavía existan inapropiados desarrollos y negligencia ambiental por parte de las autoridades que ponen en riesgo las rompientes por ignorancia u omisión.
La comunidad de surfistas representa un muy rentable y expansivo mercado con dos millones y medio de practicantes en los Estados Unidos y más de dos millones en Australia (sin contar los otros deportes que utilizan las olas como recurso recreativo). Japón, Europa y Sudamérica también tienen un alto número de practicantes. La participación es mayor entre los hombres de entre 16 a 40 años y también tiene un crecimiento significativo entre el sector femenino y los hombres mayores de 40. La industria genera recursos globales estimados en los 10 mil millones de dólares. Los deportes que utilizan las olas como soporte son cada vez más populares, tanto en su estilo como su cultura, siendo un direccionamiento acerca del deseo de muchas personas para vivir en áreas costeras y juegan un rol esencial en las estrategias en recreación y turismo para los negocios y los gobiernos.

La República Argentina tiene 6.816 Km de costas (CONICET), pero solamente un 5 % de esta distancia posee una ubicación espacial óptima en su exposición a las grandes ondulaciones del Océano Atlántico. Estas costas son generadoras de olas de clase mundial o son potencialmente aptas para serlo. Por lo tanto debemos considerar a las olas como un recurso propio, diferencial, escaso y por ende valioso. El 90 % de esas costas con potencial de olas, se encuentran en la Provincia de Buenos Aires (con un total de 1.949 Km).

Podemos citar en la ciudad de Mar del Plata el caso de El Torreón y Cabo Corrientes terminación del Macizo de Tandilia en el mar, el extremo Este de nuestro país sobre el océano, donde la plataforma epicontinental es más estrecha de solo de 210 km. Esta formación de rocas cuarcíticas originadas hace 500 millones de años, son las más antiguas de la Argentina y se caracterizan por permitir que sobre ellos se desarrollen comunidades de organismos animales y vegetales únicos en todo el país. Eran formaciones de poca pendiente que, durante la marea baja, dejaba expuestas comunidades constituidas por una amplia variedad de organismos de gran valor científico. Precisamente en Cabo Corrientes y en El Torreón fueron donde tuvieron lugar las primeras colecciones biológicas y los primeros estudios realizados por el Instituto de Biología Marítima, institución pionera en Latinoamérica en las Ciencias Marinas. Hoy día, estas comunidades ya no existen como tales, pues la plataforma rocosa, ha sido cubierta por un manto asfixiante de arena, piedras y cemento. Todo esto realizado debido al proceso erosivo que afectó las costas de Mar del Plata y donde se decidió llevar a cabo un Proyecto de Protección y Recuperación de Playas, sin ningún tipo de evaluación de impacto ambiental, generando playas en detrimento de la calidad estética, recreativa y sanitaria de las mismas.

El turismo, y más precisamente el turismo de playas, viene desarrollándose año tras año. Hoy los usuarios de playa, buscan aquellas donde se preserve la calidad estética, recreativa y sanitaria, tanto de la playa misma, como del mar. Este tipo de turismo busca playas en su estado natural, donde las olas tienen un peso gravitante a la hora de elegir la locación en donde veranear o pasar los fines de semana. La República Argentina es un país emisor de este tipo de turismo debido al escaso desarrollo de este concepto y sería deseable captar estos segmentos para beneficio de las economías regionales de las poblaciones de nuestra costa marítima.

El perfil del turista joven, tanto en su composición individual como familiar, es aquel que practica deportes en la playa y en el mar utilizando las olas como recurso recreativo. Este “turismo de la ola” lleva a países como Costa Rica más de doscientos cincuenta millones de dólares por año. Con el nivel tecnológico que existe hoy en día, se utiliza el mar para la práctica de deportes todo el año, natación, pesca deportiva, surf, bodyboard, windsurf, kite surf, triatlón, kayaks, navegación, remo, entre otros.

El concepto “estático” de las playas, asociado a la mentalidad de principios de los siglos XIX y XX, está siendo paulatinamente reemplazado por una visión “dinámica” en donde el rol de las playas tiene un protagonismo cada vez más amplio dentro del concepto de “campo de juego y deportes” a diferencia del concepto anterior que consideraban a nuestras playas, costas y riberas, como un mero centro de reunión social, desasociado con actividades físicas, ligado a la gastronomía y los juegos de mesa.

Las olas son un recurso que a todas luces generan ganancias tanto directa como indirectamente, ya sea a nivel deportivo o económico, turístico y medioambiental. Ejemplo: Las olas son tan valiosas que en Japón, Estados Unidos, Europa y en varias líneas navieras, existen máquinas “fabricantes” de olas con fines recreativos, lo que conlleva al desarrollo de todas las industrias y servicios relacionadas con el surf. En nuestro país, ciudades como Mar del Plata, Necochea, Quequén, Miramar, Villa Gesell, Pinamar, ciudades del Partido de la Costa y hasta la remota ciudad hermana de Rawson en nuestra Patagonia son testigos del positivo aporte del surf a sus economías locales.

Las campañas publicitarias a nivel nacional e internacional que apoyan la práctica del surf, han puesto en el mapa mundial a muchas de nuestras comunidades, generando ingresos tanto para aquellos involucrados directamente en la industria surfera como en los que indirectamente se benefician de ella. El surf genera y consume productos de varias industrias y servicios asociados directa o indirectamente a él, por ejemplo resinas, espuma de poliuretano, fibra de vidrio, neoprene, uretano, parafinas, plásticos polipropilénicos, pegamentos, abrasivos. Maquinaria asociada a la producción de estos artículos, y movimiento dentro del mercado inmobiliario que facilita los espacios físicos y los de venta al público donde estos productos son manufacturados y comercializados. Otro factor constituye el del transporte, tanto de materias primas como la de productos manufacturados y su correspondiente distribución dentro del circuito comercial, que abarca zonas de amplio espectro espacial.

Las fábricas de tablas capacitan a shapers, enteladores, finishers, artistas gráficos y a la industria gráfica, como así también las fábricas de neoprene generan mano de obra especializada que contribuyen al incremento de la oferta de trabajo que se origina gracias a la existencia de un deporte como el surf y el bodyboard, que puede existir si o solo si las olas están presentes para ser disfrutadas por todos.

La industria del turismo que se manifiesta a través, en el caso que nos ocupa, por medio de escuelas de surf, hotelería, gastronomía (asociadas con la agricultura, la ganadería, la pesca y la manufactura de alimentos) los transportes de corta y larga distancia, el uso de internet y por supuesto la positiva explotación racional de playas y balnearios, que también son un resultado indirecto de la presencia de playas con potencial de olas en cada localidad en particular.

La indumentaria, una industria siempre cambiante, ha tenido una grata sorpresa dentro del rubro a causa del estilo desenfadado de la moda surfer, que a diferencia de otras modas de antaño parece haber llegado para quedarse, en parte por la frescura de sus diseños siempre vigentes, como por su comodidad. Esta industria genera ingresos en sectores productivos de materias primas, tanto sintéticos como orgánicos, fasones, diseñadores, vendedores al por mayor y ayuda a la proliferación de los canales naturales de venta de la industria del surf (estamos hablando de surfshops y skateshops) que se ha probado como la fórmula ganadora dentro de la industria de la ola.

Los medios de comunicación masivos tales como internet, radio, TV y medios gráficos especializados han proliferado enormemente gracias a la existencia de algo tan simple y tan maravilloso como lo son las olas mismas.

Marcas de primera línea, generan significativos ingresos en las localidades proveedoras de olas como recurso recreativo y por medio de las cuales estas localidades tienen la oportunidad de figurar dentro del mapa turístico y deportivo local e internacional. Pongamos como ejemplo los campeonatos Reef, los Personal Mania, el Dr. Lemmon Vertigo Tour, La copa Movistar y los campeonatos Quiksilver entre otros, que son fiscalizados por organismos internacionales como la ISA o la ASP.

Siendo el problema de la erosión uno de los mayores que enfrentan localidades con mar, playas y olas, se deberían utilizar aquellas soluciones que contemplen preservar y acrecentar las
playas en su estado natural, logrando zonas de baño seguras tanto para la salud como para los deportes, donde no se vea alterada la deriva natural y en donde se disipe la energía de la ola mar adentro y se la rote para que sea utilizada como recurso recreativo, aportando arena a las playas, por arrastre. Además, al romper la ola mar adentro, en la orilla se presenta un mar tranquilo y amable para los niños y personas de edad avanzada y para aquellas que gustan de mares calmos y de una costa con suave declive.

Este tipo de solución redunda en beneficios de tipo económico para aquellas localidades donde se aplica, ya que se ve potenciada la oferta turística y se generan nuevas actividades y emprendimientos económicos asociados, desde negocios inmobiliarios hasta pesca artesanal. Invertir en tecnologías que preserven el recurso turístico estratégico de las localidades balnearias marítimas: su mar, sus playas y sus olas, es el esfuerzo que debemos realizar para las futuras generaciones.

Los rompeolas desvinculados, las escolleras, las defensas costeras o los piedraplenes de piedra partida, son soluciones parciales e incompletas a problemas complejos, donde no se está contemplando la naturaleza de lo que se quiere proteger que es la playa, el mar, las olas.

Las bellezas naturales una vez que se las modifica, degrada y destruye son prácticamente imposible de restaurar (acantilados y otros accidentes geográficos).

El valor de las rompientes y de las olas para el desarrollo económico de las comunidades balnearias debería ser argumento suficiente para la protección de estos lugares. Las rompientes y las olas han sido dañadas o destruidas por desarrollos inapropiados en áreas costeras y el océano continúa siendo contaminado con el resultado que el ambiente natural, que es lo que da concepto y sustancia al estilo de vida, al desarrollo de toda la industria y servicios relacionados con estos deportes, continúa siendo degradado. Ese es nuestro compromiso con las futuras generaciones, para que nuestros hijos puedan disfrutar de los mismos escenarios naturales en el mismo o mejor estado que el encontrado por nosotros, ya que al contrario de los estadios de fútbol, los deportes que utilizan las olas como recurso recreativo, una vez que son dañados o destruidos no se vuelven construir.

Gustavo Huici
Director Ejecutivo Surfrider Argentina
Agradecimientos
Federico Isla, Enrique Schnack, Jorge Pousa, Ricardo Bastida, Guillermo de Diego, Fernando Aguerre, Hernán Azlor, Neil Lazarow.

Entradas más populares de este blog

Actividades Culturales en Espacio Unzué

"Habitantes" Muestra de Pinturas de Lucila Manchado