Día Internacional del Turismo 2013


Turismo y Agua: Proteger Nuestro Futuro Común

El 2013 ha sido declarado Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua. La razón está a la vista, el acceso a este valioso recurso no es igual para todos en el mundo. Incluso lo vemos en nuestro país, que cuenta con una gran riqueza natural, pero en el cual muchas personas no pueden disponer de agua segura para su consumo inmediato.
Es por eso que la Asamblea General de las Naciones Unidas, propuso dedicar este año a trabajar para unir esfuerzos y lograr acciones que den como resultado la distribución equitativa del agua entre todos.


En concordancia con esta importante tarea y a su vez para contribuir a afrontar los retos mundiales señalados en los Objetivos de Desarrollo de las N. U. para el Milenio (ODM), se celebra el Día Internacional del Turismo. Siendo el lema propuesto por la OMT para este año: “Turismo y agua: proteger nuestro futuro común".


El agua constituye entre el 50 y el 90% de todos los organismos vivos. Es un recurso natural necesario para el desarrollo de la vida. El cuerpo humano está constituido por un 70% de agua, en virtud del cual, el 50% se encuentra dentro de las células, el 15% fluye entre ellas y el 5% está en la sangre.
Es un recurso esencial para el desarrollo económico del hombre porque interviene en la agricultura, la ganadería, la industria y los servicios. Se utiliza para consumo doméstico, como fuente de energía, para uso recreativo y como medio de transporte.


El agua es un elemento de la naturaleza que se encuentra en continuo movimiento y en distintos estados: sólido, líquido o gaseoso. La nieve, el hielo o granizo, es agua en estado sólido. La humedad del ambiente o el vapor producido por el sol o el calor, es agua en estado gaseoso. Y el agua en estado líquido se encuentra en mares, ríos y lagos. El ciclo hidrológico es la sucesión de fases por las que pasa el agua en su movimiento de la atmósfera a la Tierra y en su retorno a la misma. Se inicia cuando el sol calienta el agua de mares y océanos y se produce la evaporación del agua y desde la tierra asciende hacia la atmósfera. En la medida que el vapor de agua se aleja de la superficie baja su temperatura y a través de un fenómeno llamado condensación se transforma en agua. Las gotas se juntan y forman las nubes que transportan el agua, para luego caer en forma de lluvia o precipitaciones.


Al pasar del estado gaseoso al líquido, el agua nuevamente llega a la tierra y es en parte utilizada por el hombre, tomada por los animales y las plantas; otra parte se escurrirá por el terreno hasta llegar a un río, un lago o el océano y otra porción se filtrará del suelo formando, en un proceso que puede durar centurias, capas de agua subterráneas que naturalmente se potabiliza. Por esta capacidad que tiene el agua de moverse y regenerarse a sí misma se la considera un recurso natural renovable. Pero dejaría de serlo si se rompe el equilibrio ecológico por los cambios profundos que genera la contaminación.


Tenemos que estar atentos a estos datos que aporta la OMT: Mil millones de turistas cruzaron fronteras internacionales en el 2012; y entre cinco y seis mil millones viajan dentro de sus propios países.

La OMT establece como definición, que el turismo sostenible debe “hacer uso óptimo de los recursos ambientales que constituyen un elemento clave en el desarrollo del turismo, manteniendo los procesos ecológicos esenciales y ayudando a conservar el patrimonio natural y la biodiversidad”. “Es el turismo que tiene plenamente en cuenta las repercusiones actuales y futuras, económicas, sociales y medioambientales para satisfacer las necesidades de los visitantes, de la industria, del entorno y de las comunidades anfitrionas”.


El PNUMA y la OMT trabajan en el desarrollo de una agenda para un turismo sostenible, que provee un marco para contribuir al desarrollo de políticas para un turismo más sostenible basado en:
- minimizar los impactos negativos del turismo sobre la sociedad y el medio ambiente;
- maximizar la contribución positiva y creativa del turismo a las economías locales, la conservación del patrimonio natural y cultural, y la calidad de vida de anfitriones y visitantes.

Los doce objetivos* de una agenda para un turismo sostenible, todos igualmente importantes, son:
• Viabilidad económica: Garantizar la viabilidad y competitividad de los destinos y empresas turísticas, de modo que puedan continuar prosperando y ofreciendo beneficios en el largo plazo.
• Prosperidad local: Maximizar la contribución del turismo a la prosperidad económica del destino anfitrión, incluyendo la proporción de gastos de los visitantes que se retiene localmente.
• Calidad del empleo: Fortalecer la cantidad y calidad de trabajos locales creados y apoyados por el turismo, incluyendo el nivel del pago, las condiciones del servicio y la disponibilidad para todos sin discriminación por género, raza, incapacidad o en otras formas.
• Equidad social: Buscar una amplia y justa distribución de los beneficios económicos y sociales del turismo en toda la comunidad receptora, incluyendo mejores oportunidades, ingresos y servicios disponibles para los pobres.
• Satisfacción de los visitantes: Ofrecer una experiencia segura, grata y satisfactoria a los visitantes, disponible para todos sin discriminación por género, raza, incapacidad o en otras formas.
• Control local: Involucrar y empoderar a las comunidades locales en planificación y toma de decisiones sobre la administración y desarrollo futuro del turismo en su área, en consulta con otros actores sociales.
• Bienestar de las comunidades: Mantener y fortalecer la calidad de vida de las comunidades locales, incluyendo estructuras sociales y acceso a recursos, buenas costumbres y sistemas de apoyo de la vida, evitando cualquier forma de degradación o explotación social.
• Riqueza cultural: Respetar y mejorar el patrimonio histórico, la cultura auténtica, las tradiciones y las cualidades distintivas de las comunidades anfitrionas.
• Integridad física: Mantener y mejorar la calidad de los paisajes, tanto urbanos como rurales, y evitar la degradación física y visual del ambiente.
• Diversidad biológica: Apoyar la conservación de áreas naturales, hábitat, y vida silvestre, y minimizar el daño a estas.
• Eficiencia de los recursos: Minimizar el uso de recursos escasos y no renovables en el desarrollo y operación de instalaciones y servicios turísticos.
• Pureza ambiental: Minimizar la contaminación del aire, el agua y la tierra y la generación de desechos por parte de empresas turísticas y visitantes.


Los gobiernos, el sector turístico y los propios turistas tienen un papel muy importante que jugar en la reducción de la huella del turismo en el cambio climático.
Las empresas turísticas pueden realizar esfuerzos para mejorar su eficiencia energética e hídrica, para invertir en tecnología de energía renovable y para cumplir con estándares de calidad y prácticas ambientales a lo largo de toda la cadena de valor.
Los turistas pueden seleccionar operadores y empresas turísticas que implementen acciones ‘conscientes del medio ambiente’. Y pueden tener una actitud de cuidado del entorno al alejarse de sus hogares.

El turismo sostenible, tanto desde quienes proveen los servicios como desde quienes los disfrutan, debe tener en cuenta las tecnologías limpias, el manejo de desechos y el reciclaje, la compensación de carbono, la conservación de biodiversidad, la conservación cultural, la equidad de género, la administración y la planificación, la calidad de los servicios y el marketing verde, entre otras temáticas. Algunas certificaciones pueden ayudar a las empresas a comprometerse con estos principios, por ejemplo, como los beneficios brindados por Rainforest Alliance en América. Y a su vez, estas identificaciones, pueden colaborar con las decisiones que toma un viajero, a la hora de elegir, que servicios contratar para su próxima experiencia fuera de su lugar de residencia.


Este año, también el Día Mundial de los Humedales fue dedicado al manejo del agua. La Convención Ramsar junto al Programa Hidrológico Internacional (IHP) de la UNESCO, propusieron el lema “Los humedales cuidan el agua”, para centrar la atención en la interdependencia entre los humedales y el agua, ya que representan un gran valor socioeconómico, cultural y científico. Proporcionan servicios ecosistémicos (los beneficios que las personas obtienen de la naturaleza) esenciales, incluso mediante su función de regulación y abastecimiento de agua.

Los humedales son la infraestructura hidrológica natural de la Tierra que proporcionan una fuente limpia y un reservorio de agua dulce. El reconocimiento de los humedales como medio de garantizar la seguridad en el suministro de agua también supone una opción de la sociedad. La actitud de los gobiernos y los ciudadanos puede influir en las decisiones futuras.

Algunos ejemplos en el mundo, sobre políticas de humedales que consideran el turismo como un servicio ecosistémico relevante son:
• Los Everglades (Estados Unidos), en donde se está llevando a cabo uno de los mayores proyectos de restauración ambiental del mundo para recuperar el ecosistema y los servicios de control de inundaciones que éste provee, así como para protegerlo como recurso turístico para la economía del sur de Florida.
• El delta del Danubio (Rumania), en donde hubo iniciativas económica y ambientalmente desastrosas en la agricultura y la piscicultura durante la década de 1980, los daños fueron revertidos y las áreas fueron devueltas a la conservación con el turismo de naturaleza.
• En Tubbataha (Filipinas), en donde, al igual que en muchos ecosistemas de arrecifes en todo el mundo, el turismo se combina con iniciativas para mejorar la sostenibilidad de la pesca local y regional, hay estudios que demuestran que la protección de algunas áreas de arrecifes para el turismo –en donde no se permite la pesca– beneficia la productividad general de la pesca en las aguas circundantes, con mejores ingresos a largo plazo para los pescadores junto con ingresos adicionales generados por el turismo.

La Declaración de la Asamblea General de las Naciones Unidas (2005) “El turismo al servicio de los objetivos de desarrollo del Milenio”, invita a los interesados, entre otras recomendaciones, a facilitar el acceso a la financiación del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) para los proyectos de desarrollo del turismo, incluido el ecoturismo, que contribuyan a la conservación de la diversidad biológica, a la protección de las zonas litorales, de los océanos y de los mares, y a otros objetivos ambientales afines. Y a incorporar el turismo en los actuales debates sobre los recursos hídricos, ya que, en muchos casos, las necesidades del desarrollo turístico compiten con las de las comunidades anfitrionas y, en otros muchos, es el turismo el que permite financiar grandes proyectos de infraestructura de suministro o tratamiento del agua.


La actividad sostenible aspira a ser más eficiente en energía, consumir menos agua, reducir los residuos; conservar la biodiversidad, el patrimonio cultural y los valores tradicionales, generar ingresos locales e integrar a las comunidades locales; con el fin de mejorar los medios de vida y reducir la pobreza.


Hagamos del turismo algo más hermoso de lo que ya es. Que sea una forma de vincularnos, un instrumento para aprender, el conocimiento exacto para querer, y la especial misión de nuestras vidas: el dedicado cuidado de lo que más amamos.

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Fuentes:
OMT Organización Mundial del Turismo
PNUMA Naciones Unidas para el Medio Ambiente
OSSE
ONU Organización de las Naciones Unidas
Convención RAMSAR
*PNUMA – OMT, 2005. "Haciendo un turismo más sostenible: Una guía para los formuladores de políticas", Programa CESD: Nº 1 Una Guía Simple para la Certificación del Turismo Sostenible y el Ecoturismo.
Fotos: Propias (María Carolina Lago)

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